Amor con X

Siendo niños nos imaginamos que algún día nos llegará el amor que relatan los cuentos de hadas, un amor inocente lleno de candidez y final feliz, más adelante en la adolescencia las historias románticas que nos muestran las películas de cine sin pasar de la ropa, llenan nuestra mente de preguntas sobre nuestro cuerpo y comenzamos a sentir físicamente lo que pronto descubriremos de una manera individual pasando a tener la necesidad del contacto con otro ser, es en ese momento cuando se hace importante y vital modelar nuestras preferencias sexuales enfocadas a desarrollar nuestra personalidad sin ataduras pero siempre con respeto por el ser con quien compartes tu intimidad y ante todo contigo mismo.

Las preferencias para cada pareja o grupo de personas en un encuentro sexual dista mucho de ser encasillado en prácticas normales o las que no lo son, pues lo normal dentro de una relación sana y libre es tan amplia y la deshinibición amorosa juega un papel tan importante que va desde unos preliminares fetichistas cargados de erotismo como pueden ser unas gafas, tatuajes, un liguero, zapatos de tacón, una venda en los ojos, un antifaz o unas ataduras más o menos apretadas previo acuerdo de los amantes, uniformes o disfraces, roles de todo tipo; o bien las preferencias físicas por un cuerpo femenino o masculino con unos atributos determinados más o menos desarrollados que estimulen nuestro lívido, así como los escenarios en donde se producen esos encuentros: playas, coches, portales, todos ellos sitios públicos, que con mayor o menor prudencia por parte de los involucrados a ser pillados, le confiere un alto grado de exhibicionismo hasta el punto de un destape a nivel mundial de millones de parejas, tríos y grupos de todas las edades que nos dejan entrar en sus hogares, en sus camas, en sus fantasías y nos hacen partícipes de su vida íntima mostrándonos sus escarceos sexuales explícitos ante una cámara o a través de  una webcam; sin pudor y con una alta carga de excitación que les produce el ser observados, el voayerismo elevado a la máxima expresión.

La clave está en encontrar cual es ese punto G mental, físico y visual que nos haga sentir plenos y satisfechos, con una libertad absoluta para disfrutar de nuestro cuerpo con quién queramos, dónde queramos y siempre con unas condiciones y unos límites que cada individuo debe fijar de antemano. Y para gozar del sexo aún más, tenemos acceso a una extensa ayuda que nos ofrecen los juguetes eróticos y el cine para adultos que existe para poder enriquecer y nutrir nuestras fantasías, si así lo deseamos, enfocado a cualquier orientación y  práctica sexual que podamos imaginar  y desear , desde el porno más casero al más elaborado siendo en muchas ocasiones auténticas producciones cinematográficas, …

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